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El bochornoso paseo de López-Gatell

El encargado de la estrategia de Gobierno para combatir la pandemia se convierte en el blanco de las críticas por aparecer sin cubrebocas en un parque concurrido de la capital siendo todavía contagioso.

 
 
Hugo López-Gatell sin cubrebocas en las calles de la colonia Condesa de Ciudad de México el 10 de marzo.
Hugo López-Gatell sin cubrebocas en las calles de la colonia Condesa de Ciudad de México el 10 de marzo.

Mientras México sumaba más de 192.000 muertes por coronavirus, el encargado del Gobierno para combatir la pandemia, contagiado de covid-19, daba un paseo por uno de los barrios de moda de la capital este miércoles, según unas imágenes difundidas en redes sociales que el funcionario no ha negado hasta ahora. Las cámaras captaron un momento en el que Hugo López-Gatell aparece sin cubrebocas en uno de los parques más concurridos de la ciudad, en la Condesa. Y todo podría haber resultado un fallo más, que se sumaría a la lista de funcionarios que se han saltado las recomendaciones sanitarias —incluido el presidente— alguna vez, si no fuera porque las indicaciones las había dado él mismo. Y el caso ha escalado a una polémica mayor porque esa misma tarde dio una conferencia de prensa en la que advertía de que seguía siendo contagioso.

“Después de 19 días de enfermedad, estoy completamente recuperado, no tengo síntoma alguno, me encuentro en buenas condiciones, con fuerza y con ánimo”, arrancaba el mensaje López-Gatell este miércoles, retomando después de semanas de enfermedad la presencia virtual a las ruedas de prensa diarias sobre el avance del virus. Y siguió: “Lo que sí es que me volví a hacer la prueba hoy [este miércoles], y vuelvo a salir positivo, esto quiere decir que tengo carga viral lo suficientemente alta para ser contagioso. Por tanto, aunque tengo el alta médica, no tengo el alta epidemiológica”. La bomba de las imágenes del paseo que habían comenzado a circular, entonces estallaron en las redes.

¿Por qué si tenía la capacidad de contagiar salió a dar un paseo por una de las zonas más concurridas de la capital y por qué lo hizo en algún momento sin cubrebocas? Son las preguntas que este jueves han martilleado las redes sociales, columnas y artículos en la prensa local. El subsecretario ha intentado defender su postura: “No hay ninguna contraindicación médica o epidemiológica de salir a caminar. Mi capacidad contagiante es mínima. Por supuesto no voy a estar en una oficina cerrada o interactuando con otras personas”, señaló en medio de la polémica el miércoles por la noche al periodista Joaquín López Dóriga en una entrevista.

La indicación de quedarse en casa si se presentan síntomas de la enfermedad está empapelada en cada rincón de la capital, firmada por la Secretaría de Salud. En el caso de ser consciente de que uno es positivo de covid-19, la recomendación ha sido muy específica desde hace un año: cuarentena. De manera que la explicación del jefe de la estrategia contra la pandemia no ha convencido a quienes han observado el paseo como una provocación. “La probabilidad de que yo contagie a alguien a través de mi doble cubrebocas mientras camino en el parque a seis metros de distancia de otras personas, es virtualmente cero”, agregó López-Gatell al periodista.

El mensaje que estas imágenes mandan a la ciudadanía resulta riesgoso para un país que soporta no solo la cifra de más de 192.000 muertes, sino la saturación hospitalaria, la incapacidad de miles de mexicanos de acceder a una atención de salud digna, los otros miles que se han endeudado para conseguir oxígeno, medicamentos y pagar la cama de hospital de un familiar por semanas. Las imágenes de López-Gatell paseando con covid-19 apuntan directamente al electorado con escaso acceso a los servicios de salud al que apela el partido en el Gobierno, Morena.

 

No es la primera vez que al subsecretario le llueven críticas por saltarse sus propias recomendaciones sanitarias. En Navidad se le vio en un restaurante con una amiga en las playas de Oaxaca, cuando había pedido reiteradamente a la población que se resguardara en casa, lo que ocasionó uno de los momentos más difíciles que había tenido que afrontar hasta ahora. El presidente Andrés Manuel López Obrador no le retiró su apoyo y alabó su capacidad de trabajo durante estos largos meses. Corrían algunas de las semanas más terribles de la pandemia, en medio de festejos y posadas.

El hombre al frente de la lucha contra el coronavirus en México comunicó el pasado 20 de febrero por Twitter que había contraído la enfermedad y que sus síntomas eran leves. Entonces, se aisló en su casa y dejó de aparecer en las conferencias diarias que ofrece para comunicar el avance del virus en el país. Diez días después, el periódico La Jornada informó de que el subsecretario estaba en el hospital. Tras varias jornadas de especulaciones y desmentidos de fuentes oficiales sobre su estado de salud, la Secretaría de Salud confirmó que el funcionario estaba ingresado y se encontraba “muy bien” y “de muy buen ánimo”. “No me hospitalizaron por estar delicado, sino para recibir tratamiento, que es intravenoso y más fácil de manejar que en casa”, dijo el subsecretario a ese periódico y aseguró que no estaba teniendo problemas para respirar.

López-Gatell abandonó el Centro Citibanamex, un hospital de campaña montado para auxiliar con la crisis en Ciudad de México, el pasado 1 de marzo. José Luis Alomía, director de Epidemiología de la Secretaría de Salud, informó entonces de que el funcionario había recibido oxígeno suplementario en la fase temprana de su enfermedad y había seguido un tratamiento de antiinflamatorios complementario por vía intravenosa con control de frecuencia, dosis y horarios. López-Gatell ha insistido estos días en que no dará a conocer más información sobre su tratamiento porque se debe considerar un asunto “privado” y no “de interés público”.

Casi al mismo tiempo que el subsecretario, se contagió el titular de Defensa, Luis Cresencio Sandoval. El secretario comenzó un aislamiento de 20 días y ha retomado el trabajo este miércoles al dar negativo en una prueba PCR.

Las conferencias de prensa del subsecretario de Salud se convirtieron al inicio de la pandemia en un punto obligado de referencia para comprender la estrategia del Gobierno en la atención de la situación sanitaria, pero con los meses su papel sumó a las controversias y a la polarización. Entre las más destacadas polémicas fue su reiterado rechazo al uso del cubrebocas.

Mientras las imágenes del paseo por la Condesa corrían por las redes sociales y mensajes de whatsapp, la pandemia y sus cifras seguían alertando al país de que el fin no está todavía cerca. El mismo López-Gatell lo anunciaba esa tarde: 192.488 defunciones confirmadas hasta este miércoles, 46.221 casos activos. Mientras, el país avanza con rezagos en el reto de vacunar a 117 millones de personas de forma gratuita: hasta el momento se han aplicado 3,4 millones de dosis.

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