La Bolsa
Home » Mundo » Salud » ¿El ego arruina tus relaciones?

¿El ego arruina tus relaciones?

 

¿Cómo el ego puede arruinar nuestras relaciones y qué podemos hacer para evitarlo?

 

 

AGENCIAS.- Más veces de las que creemos somos capaces de provocar situaciones que queremos evitar y arruinar lo que más amamos. Este es el caso cuando el ego se convierte en una especie de tirano que, bajo el argumento de protegernos del dolor, nos priva del amor necesario y de una vida completa. ¿Cómo el ego puede arruinar nuestras relaciones y qué podemos hacer para evitarlo?

¿Qué es el ego?
Digamos que es el personaje que, desde la infancia, hemos construido para interactuar con nuestra realidad externa.
Es una construcción, modelo o imagen mental que cada uno tiene de sí mismo.
La finalidad del ego es ayudar a adaptarnos al mundo social y familiar.
Conscientemente no sentimos ser o tener un personaje y es cuando genuinamente creemos ser el personaje y no el actor.
Es como si alguien que representa al conde Drácula en una obra de teatro, al terminar la obra siguiera creyendo que en realidad es el conde drácula.

¿Cómo se forma?
No nacemos con un ego consumado, se va desarrollando desde antes de nacer para ayudar a protegernos cuando la realidad es desafiante, confusa y nos da mensajes contradictorios.
Hay historias y hábitos que tu ego ha creado a lo largo del tiempo con la intención de protegerte.
Conforme se nos presentó el mundo, aprendimos a desarrollar a nuestro “personaje” o ego para poder interactuar con ese mundo.
No es necesario adivinar que si el mundo exterior estaba torcido, nuestro ego se desarrollaría así para adaptarse.
Un mundo torcido es uno donde el ambiente pudo haber sido hostil, demandante, manipulador, perfeccionista o frío e inexpresivo.
Dicho de otra manera, si la realidad es dolorosa, se desarrollan mecanismos de defensa para sobrellevarla, pero esto pasa a formar parte de nuestra personalidad (nuestro personaje) y luego nos comportamos así, aunque la agresión original ya no exista.
Como tener colmillos funcionó el día del estreno de la obra, hay que usarlos hasta para bañarse.
O también eres el personaje que quiere agradar para que no lo abandonen o el que chantajea para que satisfagan sus necesidades.

¿Es malo tenerlo?
Es inevitable y bien desarrollado hasta útil.
Tu ego se desarrolla para facilitar tu interacción con la realidad o para protegerte de ella.
Crea una identidad para que puedas afrontar cualquier confusión, desconexión y pérdida del amor que hayas experimentado. Fortalece una identidad para garantizar lo mejor que pueda que podamos recibir todo el amor que esté disponible.
Las personas capaces de construir buenos modelos y de utilizarlos bien, verán notablemente incrementadas sus posibilidades de éxito y satisfacción social y personal.
Cuando nuestro mundo exterior estuvo lleno de miedo o necesidades no cubiertas, el ego se construye sobre la frustración y hace mucho para obtener muy poco e incluso lo que hace para protegernos nos afecta aún más.

¿Cómo nos “protege” el Ego – protector?
Con historietas y creencias que se han ido tejiendo en nuestra mente para ayudar, aunque no siempre lo logren.
O reprimes lo que sientes o explotas, porque estás repitiendo una vieja historia relacionada con el ego:
Me siento disminuido, la gente no me valora, nunca seré suficiente, todos logran lo que quieren menos yo, etc.
Tu ego – protector se levanta en armas para defender su territorio; o sea a ti.
La realidad es que esto que te defiende te aleja de lo que necesitas.

 

¿Cómo afecta a las relaciones?
Si el ego hace las funciones de protector, se hace cargo del control de nuestra vida y quedamos atrapados entre el deseo y necesidades insatisfechas y una especie de guardaespaldas que nos aleja precisamente de lo que queremos o necesitamos porque aprendió que eso era peligroso o dañino.
En general podemos decir que, con un ego torcido, tomas al menos dos posturas cuando algo te lastima:
Le echas la culpa a los demás y no asumes la parte que te toca, como si tu no tuvieras nada que ver. Como si no fueras el protagonista de la película de tu vida.
Te culpas de todo lo malo que pasa, como si los demás no tuvieran nada que ver.  Como si no sólo fueras el protagonista en el escenario de tu vida, sino el boletero, el tramoyista, los personajes secundarios y hasta el público.
Entonces las actitudes que tomas en una relación pueden ser algunas de estas:
Tratas de controlar o cambiar a tu pareja.  Quizá a través de amenazas o humillación.
O cedes a chantajes con tal de agradar y no eres capaz de poner límites.
Eres alguien demandante, codependiente y chantajista.
O te conviertes en una persona fría e inexpresiva que sostiene que “ni falta el que se va, ni sobre el que se queda en esta relación”.
Vives con miedo al abandono y la certeza que el amor que te ofrecen es falso.
O acabas abandonando relaciones al encontrarles cualquier defecto (que inevitablemente lo tendrán).
Te la pasas en reclamos, críticas y pleitos constantes como en un berrinche perpetuo.
O evitas tener conversaciones profundas porque le tienes mucho miedo al conflicto.
Gritas, agredes, pataleas y avientas cosas.  Eres alguien intolerante.
Te tragas todo tu enojo y frustración y te vuelves alguien pasivo agresivo o actúas tu frustración de formas dañinas. O a lo mejor acá dices que ya te diste por vencido, pero sigues en esa relación.
Eres alguien constantemente pesimista y negativo.
Huyes de la tristeza y tratas de animar y animarte a toda costa con tal de no sentirla, incluso hasta cuando es útil y necesaria (al menos para ser empático con el otro).
Te comportas como alguien dominante. Como cuando dependes de tu rol o personaje que te dijeron que deberías de tener porque eras de tal linaje, de tal sexo o de tales logros.
Te comportas como alguien sumiso. Esto incluso por la misma razón que lo anterior; es decir, porque vienes de tal familia, porque no tuviste esto o aquello o porque simplemente “no mereces”.

 

¿Qué podemos hacer?
Reconoce que tú no eres tu ego, pero actúas conforme él te dicta porque le has entregado el control de tu vida.
El ego es parte de ti y está para servirte y no al revés.
Reconoce que mucho de lo que pudiste haber aprendido a lo largo de la vida puede estar distorsionado y que el dolor no es el precio a pagar por el amor verdadero.
Una relación se nutre de alegría, aceptación, sabiduría, intuición, perdón, disculparse, permitir, comprender, adaptarse, comprometerse, asumir responsabilidades, aprender, crecer, confiar y agradecer.
Buscar empezar a crear un balance interno.
Puedo ser el que habla sin tener que levantar la voz y eso no me convierte en alguien débil.
Puedo cometer errores y tener defectos, sin que eso me convierta en alguien despreciable, especialmente si los reconozco y busco mejorar por mi propio bienestar.
Soy capaz de dar y recibir amor sin tener que mentir, exigir o suplicar para eso.
El ego no debería tener el trabajo de protegernos, sino de animarnos y ayudarnos a tener relaciones sanas, recíprocas y satisfactorias.

 

 
x

TE PUEDE INTERESAR

En Noviembre iniciará vacunación contra influenza

Debido poca circulación ...