Con inversión pública, acompañamiento técnico y una visión de justicia rural, el gobierno federal busca que el campo vuelva a ocupar el lugar estratégico que merece en la vida económica y social del país.
El campo mexicano representa una de las mayores fortalezas y a la vez uno de los más grandes desafíos del país. En sus tierras se cultiva buena parte de la identidad nacional, pero también persisten rezagos que durante décadas han limitado su desarrollo. Consciente de esta realidad, la presidenta Claudia Sheinbaum ha colocado al sector agropecuario en el centro de su agenda de gobierno, impulsando programas que buscan recuperar la producción nacional y garantizar la soberanía alimentaria.
UNA ESTRATEGIA PARA FORTALECER LA PRODUCCIÓN
Entre las principales acciones destaca el “Programa Nacional de Soberanía Alimentaria”, presentado en 2024, cuyo propósito es producir en México los alimentos que consumimos.
Este proyecto incluye la tecnificación del riego para más de 200 mil agricultores, el fortalecimiento de cultivos estratégicos como el maíz y la creación del “Plan Nacional del Maíz y la Tortilla”, orientado a regular precios y garantizar productos accesibles para las familias.
El enfoque se dirige especialmente hacia los pequeños y medianos productores, con apoyos directos, créditos accesibles y programas de acompañamiento técnico. También se promueven prácticas sustentables en la ganadería, la producción de arroz, café, miel y leche, además de un reconocimiento a la participación de las mujeres rurales, quienes desempeñan un papel esencial en la economía del campo.
INVERSIÓN Y NUEVOS PROGRAMAS DE APOYO
En el marco del “Plan México”, la presidenta Sheinbaum trazó una ruta para aumentar la producción agrícola y reducir la dependencia del país respecto a las importaciones.
Entre sus metas está elevar la producción de maíz blanco de 21.3 a 25 millones de toneladas y duplicar la de frijol hacia el año 2030.
Para ello, se puso en marcha el programa “Cosechando Soberanía”, con una inversión inicial cercana a los 54 mil millones de pesos, que podría ascender a más de 80 mil millones en los próximos años.
Este esfuerzo busca acompañar a los productores desde la siembra hasta la comercialización, con acceso a insumos, asesoría técnica y canales de venta más directos.Otro componente importante es la reactivación del programa “Fertilizantes para el Bienestar”, en colaboración con Pemex, lo que permitirá ofrecer insumos nacionales a precios accesibles y fomentar una producción más competitiva.
Además, se han establecido precios de garantía para cultivos básicos, con el objetivo de brindar mayor certeza económica a los agricultores.
EL CASO DEL MAÍZ Y LA NECESIDAD DE PRECIOS JUSTOS
Uno de los temas que mayor atención ha generado en el campo es el de los precios del maíz, producto fundamental para la alimentación y la economía rural.
En diversas regiones del país, productores han expresado su preocupación por los márgenes reducidos que deja la comercialización del grano, afectada por los costos de producción y las condiciones del mercado.El gobierno federal ha señalado que trabaja en mecanismos de revisión y ajuste, así como en la creación de canales de comercialización más justos, con el propósito de garantizar que los beneficios lleguen directamente a quienes trabajan la tierra.
La prioridad, según la presidenta Sheinbaum, es asegurar que la política agrícola combine rentabilidad, sostenibilidad y justicia social.
RUMBO A LA SOBERANIA ALIMENTARIA
Las acciones impulsadas por el actual gobierno buscan construir un modelo de desarrollo rural más equilibrado y con visión de largo plazo. La autosuficiencia alimentaria se plantea no solo como una meta económica, sino como un objetivo estratégico que fortalece la seguridad nacional, reduce la dependencia de importaciones y garantiza alimentos accesibles para toda la población.
El fortalecimiento de la infraestructura rural, la tecnificación del riego y la capacitación de los productores forman parte de esta estrategia integral que combina innovación, equidad y sustentabilidad.
DESAFÍOS Y PERSPECTIVAS
El rescate del campo mexicano requiere continuidad, coordinación interinstitucional y una comunicación permanente con los productores. Factores como el cambio climático, la disponibilidad de agua y la fluctuación de precios internacionales seguirán siendo retos importantes en los próximos años.
No obstante, las bases de una nueva política agroalimentaria están sentadas.
UNA NUEVA ETAPA PARA EL AGRO NACIONAL
El impulso al campo no solo implica incrementar la producción, sino revalorar el trabajo de quienes lo hacen posible.
La presidenta Claudia Sheinbaum ha expresado que su administración continuará fortaleciendo los programas destinados a garantizar que cada productor, sin importar el tamaño de su parcela, tenga la oportunidad de participar en el crecimiento del país.Más allá de cifras o estadísticas, se trata de recuperar la confianza en el campo mexicano y convertirlo nuevamente en motor de desarrollo, orgullo nacional y símbolo de identidad.
José Juan Gamboa
Coatzacoalcos
DIARIO DE ACAYUCAN La Voz de la Gente