Edith Hernández es una de las tantas activistas y rescatistas de animales quienes la pandemia vino a complicar más la labor que diariamente realiza.

En Acayucan… Aumenta un 30% el abandono de mascotas

Con la pandemia se agudizó la situación de los animales que viven en abandono, ya que según los datos de asociaciones civiles en el estado, este aumentó un 30 por ciento durante el periodo de restricción por la pandemia de Covid-19.

Acayucan no es la excepción, pues a decir de Edith Hernández, quien desde hace varios años ha dedicado parte de su tiempo al rescate de mascotas y animales que se encuentran en la calle, durante el periodo más alto de la pandemia, el albergue se saturó y los pocos voluntarios que le apoyaban con la limpieza e insumos para los animalitos, dejaron de hacerlo, debido que se creía que eran los perros quienes transmitían el Covid-19 a los seres humanos.

El albergue, que se encuentra sobre la calle Ernesto Guevara, de la colonia Revolución, fue fundado por la misma Edith con recursos propios y ayuda de su familia, quienes son los que en gran parte absorben los gastos que este genera, siendo sus hijas y ella las que la mayor parte de tiempo ven por los animales en abandono.

“Todo se ha costeado con nuestro dinero, se tuvo que racionar el alimento, muchos tenían cáncer o enfermedades terminales y se les tuvo que aplicar la eutanasia porque ya no podíamos costear más los tratamientos, expresó la entrevistada, señalando que otra de las cosas que disminuyó fueron las esterilizaciones, esto a pesar de las constantes campañas que ellas realizan, con apoyo de los veterinarios de la zona.

Edith dijo que las redes sociales se han vuelto la plataforma en la que la ciudadanía se ha atrevido a denunciar los casos de maltratro y abandono de animales, pero hasta ahora son pocos los que lo hacen de manera formal, a través de las autoridades, muchas veces también por desconocimiento y prefieren dejarlos afuera del albergue, llegando a pesar que la labor que realiza, de manera altruista,  desde hace casi 20 años, la obliga a recibir a los animales que se encuentran en la calle, sin que hasta ahora la ciudadanía se preocupe por cuidar a sus mascotas, o por adoptar a las que se encuentran en albergues como el que está a su cargo.

Señaló que  en un  principio, el albergue tenía la función de ser un hogar temporal para los animales, por lo que las mascotas se ponen en adopción, con la finalidad de que las familias se los lleven a casa, las cuiden  y les den un nuevo hogar, aunque su labor no paraba ahí, ya que después de darlas en adopción, monitoreaban a la familias que los habían adoptado para constatar que realmente cuidaban de los animalitos, pues de lo contrario, ellas se encargaban de retirarlo de las casas donde los tenían y regresarlos de nuevo al albergue.

“Ya no existen las campañas de adopción, ni las temporales, la gente entró en pánico pensando que los animalitos transmiten el Covid, a parte todos estamos desgastados económicamente, la pandemia nos cambió hasta los sentimientos por los animalitos porque nadie los atendía”, expresó Edith Hernández, quien a la par de luchar contra esto, ha tenido que sortear problemas de salud y familiares que le han complicado aún más  la labor.

Por esta razón, ha tenido que reducir drásticamente el número de animales que cuida en el albergue, ya que actualmente solo tiene 30, de los cuales la mayoría se encuentra en etapa de recuperación de alguna enfermedad, además de que algunos son aún cachorros.

A pesar de todo ello, Edith no pierde la esperanza de que algún día la población tome conciencia y no compre mascotas como si fueran juguetes, para después dejarlas a su suerte en las calles, sino que acudan a albergues como el que tiene y adopten a los animalitos que son rescatados de las calles, pues solo de esta manera se logrará disminuir el número de “callejeritos”, como cariñosamente ella les llama.

Fátima Franco Álvarez.- Acayucan, Ver.

 

 

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