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¿Lo sabias?… La trágica historia de Artabán, el cuarto Rey Mago que casi nadie conoce

Una serie de tropiezos lo hicieron sentir que había fallado en su misión, sin embargo, antes de morir recibió un mensaje divino

A pesar de la pandemia que aún afecta al mundo, la ilusión por la llegada de otro Día de Reyes entusiasma a miles de niños en diversas partes del mundo debido a que en este día los más pequeños del hogar suelen recibir obsequios.

Es por ello que para nadie es un secreto que cada seis de enero es ansiosamente esperado por los niños con el fin de conocer los obsequios que Melchor, Gaspar y Baltazar dejarán en sus casa.

Pese a la alegría de la festividad pocos conocen la existencia de Artabán, el cuarto Rey Mago, quien nunca llegó a su destino pero que en su larga travesía en búsqueda de conocer al hijo de Dios, realizó diversos actos de bondad que le valieron para ser recompensado, aquí su historia.

El cuarto rey mago que se perdió camino a Belén

Al igual que Melchor, Gaspar y Blatazar, quienes ofrendaron al niño Jesús, incienso, oro y mirra, Artabán, el cuarto Rey Mago, llevaba una gran cantidad de piedras preciosas (rubí, jade y diamante) para ofrecerlas a Jesús.

Junto a los otros reyes magos, Artabán realizó planes para realizar el viaje a Belén en donde conocerían al Niño Dios y entregarían sus respectivos regalos, sin embargo, en su trayecto camino al punto de reunión, Artabán se encontró con un anciano enfermo, cansado y sin dinero que necesitaba de sus cuidados, por lo que sin dudarlo le ofreció su ayuda.

Un bondadoso acto generó que el cuarto rey mago emprendiera en solitario su camino hasta Belén, pues esto lo retrasó, al llegar a su destino fue grande sus sorpresa al descubrir que el niño Jesús ya había nacido y sus padres habían huido rumbo a Egipto, escapando de la matanza de infantes que había ordenado Herodes.

Pese a este primer fracaso Artabán no abandonó la causa y continuó su camino en el cual se encontró con el ejército romano a quienes trató de detener, sin embargo, fue detenido y condenado a treinta años de prisión en las cárceles del Imperio Romano.

Tras varias décadas de encierro el cuarto rey mago retomó su importante misión y sin importar que sus valiosos regalos de piedras preciosas se reducía poco a poco, continuó su camino ayudando sin pensar a todo quien lo necesitara.

Fue así que el cansado Artabán llegó al monte Gólgota donde crucificarían a un hombre que decían era el Mesías enviado por Dios para salvar al mundo, de inmediato Artabán comprendió que aquel hombre llamado como el Mesías, era el mimó niño al que debió entregar sus regalos hace muchos años atrás, por lo que se dispuso a entregar la última piedra preciosa que llevaba para comprar la liberación de Jesús y salvarlo de la crucifixión.

Pese a sus intenciones de camino a salvar al Hijo de Dios, Artabán alcanzó a ver que una mujer era llevada a la plaza en donde sería vendida como esclava para liquidar la deuda de su padre; por lo que no dudó en entregar el último rubí que le quedaba a cambio de la libertad de la mujer.

Triste y preso de un sentimiento de fracaso se colocó junto a una casa, sin embargo, como si de un presagio del cielo se tratara ante la crucifixión de Jesús, la tierra tembló en ese momento y una pesada teja golpeó a Artabán en la cabeza dejándolo moribundo.

Agonizando miró al cielo y ofreció disculpas por no cumplir con su misión, sin embargo, antes de morir, una voz celestial le dijo:

“Todo lo que hiciste por los demás lo has hecho por mí, pero hoy estarás conmigo en el reino de los cielos”, obteniendo con ello la redención y muriendo en paz en ese momento en los brazos de la joven que acababa de salvar.

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