El Autismo es un Trastorno cerebral del desarrollo, afectándose las habilidades del comportamiento y de comunicación.
Los, padres de familia deben aprender a identificar los signos y síntomas del Trastorno de Espectro Autista, para que se garantice la atención médica, así como el seguimiento psicológico del menor, evitando que con el tratamiento sufra discriminación y mejore su calidad de vida.
La psicóloga Alejandra Mendoza mencionó que este espectro está relacionado con el desarrollo del cerebro que afecta la manera en la que una persona percibe y socializa con otras personas, lo que genera problemas en la interacción social y la comunicación.
Algunos de los signos de alerta son: evitar mantener el contacto visual, no responder cuando lo llaman por su nombre, no mostrar expresiones faciales como de felicidad, tristeza, dificultad para hacer amigos o nulo interés de conocer a otra persona . Es posible que busquen atención médica porque también tienen afecciones como ansiedad, depresión o Trastorno por déficit de atención.
Alejandra Mendoza sostuvo que el trastorno aparece antes de los tres años y puede durar toda la vida, aunque los síntomas, pueden mejorar con el tiempo, por lo que hay tiempo para practicar, y niños que presentan síntomas de TEA dentro de los primeros 12 meses o hasta los dos años de edad.
Dijo que a la par del seguimiento psicológico se les debe dar al niño o niña a las consultas de control con el médico familiar el cual realizará preguntas específicas sobre el desarrollo y comportamiento del niño o niña para tener un diagnóstico e intervención temprana, de esta manera será referido a neurología, psicología, pediatría para que inicien los diferentes tratamientos.
Dio a conocer que las personas detectadas con autismo suelen tener intereses, actividades o patrones de comportamiento repetitivos y limitados como el balancearse, girar o aletear con las manos, desarrollar rutinas específicos, sensible a la luz, el sonido o el contacto físico, además de problemas con la coordinación, preferencias específicas con respecto a los alimentos y evitar realizar actividades que podrían causarle daño, como morderse o golpearse la cabeza.
La psicóloga recalcó que la aparición de este transtorno está asociados a un trastorno genético, como el síndrome del cromosoma X frágil, incluso hasta mutaciones genéticas que afecten directamente el desarrollo del cerebro o las neuronas cerebrales , por ello es importante, dijo, que en casa estén alerta de las señales que presenten los menores, pero , además de que se evite aislarlo por vergüenza o miedo, ya que con esto solo disminuirá su capacidad para socializar.
Fátima Franco Álvarez/Acayucan, Ver.-
DIARIO DE ACAYUCAN La Voz de la Gente