Pese al aumento en los precios de los insumos y la disminución en la venta de algunos productos básicos, canasteras de Acayucan viajan todos los días desde otros municipios con la esperanza de vender algunos productos y sacar su día, con lo que llevan algo de comer a sus hogares.
Caminando por el mercado Vicente Obregón, de Acayucan, nos encontramos con la señora Paulina Vázquez Trinidad, quien desde hace seis años se dedica a la venta de «verduras rancheras» y otros productos del campo, esto a las afueras del mercado, que se encuentra a unos pasos del la central camionera de segunda, en Acayucan.
Al acercarnos a ella, la señora Paulina nos contó que ella es originaria del municipio vecino de Soconusco, pero diariamente viaja desde antes de que salga el sol, pues antes de las siete de la mañana comienza sus ventas en los pasillos del mercado, donde en compañía de más mujeres, diariamente buscan el sustento familiar, aunque en ocasiones las ganancias no rebasan los 100 pesos, a lo que le es restado el gasto del transporte a sus lugares de origen.
«Le gente a veces me hace cosas y a mí me duele mucho, porque tiene mal corazón, vengo porque todos los días vendo aunque sea poquito, aunque las ventas sean poquitas», fue parte de lo que expresó Paulina Vázquez Trinidad en entrevista.
Para doña Paulina estos últimos años han sido difíciles, ya que además de que las ventas son cada vez menos y los productos escasean más, ha sufrido la perdida de su madre, con quién vivía, pero además se ha topado con el rechazo y falta de apoyo por parte de sus familiares, quienes a pesar de su perdida se han negado atenderle la mano,, a pesar de que en ocasiones ni siquiera tenga qué llevarse a la boca, pues como ella misma nos relató ha pasado días sin trabajar por sentirse mal y no poderse levantar de la cama, lo que también ha ocasionado que varios de sus productos se echen a perder y no pueda comercializarlo.
A pesar de las dificultades que ha pasado, día a día sale de su hogar, esperando que le vaya bien en sus ventas, pues aún tiene que luchar por ella y por su padre, pues al morir su madre, el señor se quedó a su cargo, Es por ello que di acon día busca la manera de que sus ganancias no sean tan mínimas y pueda llevar un plato de comida a su casa.
La historia de Paula puede ser una de tantas, pero que es muy común entre las canasteras de la ciudad, ya que día a día son menos las personas que acuden a estos lugares a consumir productos frescos, debido a que prefieren hacerlo en las grandes tiendas, ocasionando que estás mujeres lleguen a tirar la mercancía que no alcanzan a vender, pues muchas tampoco tienen la posibilidad de guardar grandes cantidades, ni regresarse con ellas hasta sus lugares de origen, pues la mayoría vienen de municipios vecinos, o incluso de la zona serrana, pues siguen viendo a Acayucan como una central de venta.
Fátima Franco Álvarez/Acayucan, Ver.
DIARIO DE ACAYUCAN La Voz de la Gente