El estallido de rayos gamma (GRB) “más brillante de todos los tiempos”, así lo bautizaron los astrónomos, se produjo a 2 mil millones de años de luz de la Tierra y su estudio podría ser decisivo para comprender los detalles de estos fenómenos.
El intenso pulso de radiación de rayos gamma, que se detectó el 9 de octubre de 2023, barrió nuestro sistema solar y los astrónomos persiguieron el fenómeno con los telescopios más potentes del mundo para estudiarlo.
El estallido catalogado como GRB 221009A es realmente inusual, pues estadísticamente solo se espera que ocurra una vez en muchos miles de años:
“Incluso puede ser el estallido de rayos gamma más brillante desde que comenzó la civilización humana”, según la Agencia Espacial Europea (ESA).
Los datos de este raro acontecimiento podrían llegar a ser decisivos para comprender los detalles de las colosales explosiones que crean los estallidos de rayos gamma.
Sin embargo, sigue habiendo un misterio pues los restos de la explosión estelar que produjo el estallido de rayos gamma parecen haber desaparecido sin dejar rastro.
El Observatorio Swift Neil Gehrels de la NASA fue el primero en detectar los X y la fuente parecía estar situada en la Vía Láctea, no muy lejos del centro galáctico.
«La diferencia entre la típica explosión de rayos gamma y esta es, más o menos, la misma entre la bombilla del salón de casa y los focos encendidos de un estadio deportivo», explicó Andrew Levan, de la Universidad de Radbound de Países Bajos, que utilizó los telescopios espaciales James Webb y Hubble para observarla.
Para la investigadora de la ESA especialista en GRB Alicia Rouco “ha sido un acontecimiento muy revelador. Hemos tenido mucha suerte de presenciarlo».
El agujero negro recién nacido lanza potentes chorros de plasma a una velocidad cercana a la de la luz, que atraviesan la estrella en colapso y brillan con rayos gamma, explicó el Centro para Astrofísica del Harvard Smithsonian, en Estados Unidos.
Los cálculos muestran que, durante esos segundos, la explosión depositó alrededor de un gigavatio de energía en la atmósfera superior de la Tierra, lo que equivale a la producida por una central terrestre y se emitieron tantos rayos gamma y X que excitaron la ionosfera de la Tierra», destacó Erik Kuulkers, científico del proyecto Integral de la ESA.
La gran cantidad de datos recogidos por una gran variedad de instrumentos se están reuniendo para comprender cómo se produjo la explosión original y cómo la radiación ha interactuado con otra materia en su viaje por el espacio.
Uno de los campos que ya ha dado resultados científicos es el de la forma en que los rayos X han iluminado las nubes de polvo de nuestra galaxia.
DIARIO DE ACAYUCAN La Voz de la Gente