Un ingeniero ha construido un dron utilizando palos y ramas secas, y funciona a las mil maravillas

Los drones son uno de los últimos avances de robótica con más aplicaciones en el mundo real. Llevamos ya años perfeccionando y refinando el diseño de estos aparatos voladores, y cada vez están presentes en más sectores. Las productoras de cine y series utilizan drones para obtener sobrecogedores planos aéreos de los paisajes, e incluso organismos gubernamentales como la propia Policía han renovado sus sistemas de vigilancia para hacerle un hueco a esta tecnología.

El principal problema de los drones modernos es que utilizan componentes muy difíciles de conseguir, lo cual hace que el precio suba y les está limitando el acceso a determinados territorios. UNICEF ya ha explicado anteriormente el potencial que pueden tener las flotas de drones en las labores de ayuda humanitaria en África, pero lo cara que es hoy en día esta tecnología está suponiendo un problema de cara a su distribución. Sin embargo, a pesar de que asociamos los drones como algo extremadamente tecnológico, son en realidad aparatos bastante simples.

La receta para un dron: un motor simple, cuatro hélices y un montón de palos

La estructura principal de los drones se reduce a un motor que alimenta a cuatro hélices: un cuadricóptero, si lo llamamos por el nombre oficial. Un ingeniero de Yemen le ha demostrado al mundo que no hace falta utilizar la tecnología más puntera para fabricar drones, y ha conseguido construir un modelo «hecho a mano» utilizando lo mínimo posible: un puñado de rotores, un motor, hélices y un montón de palos para unir los componentes. El diseño puede parecer rudimentario, pero funciona a la perfección.

Los palos y ramas secas que se usan como carrocería sostienen un pequeño motor en la parte inferior. De ahí, los cables van enroscados alrededor de los palos hasta llegar a cada una de las hélices. La clave es distribuir bien el peso, ya que como se puede ver en el vídeo, el ingeniero se ha tomado su tiempo para que la longitud y grosor de los palos sea aproximadamente la misma.

Con un esqueleto de madera y las hélices funcionando, el primitivo dron ha demostrado que puede despegar con soltura y mantenerse en el aire durante el tiempo que sea necesario. La estructura ligeramente irregular del cuerpo hace que se tambalee si alcanza demasiada velocidad, pero no deja de ser un ejemplo fantástico de que la tecnología más puntera se puede simplificar al mínimo.

AGENCIAS/INTERNACIONAL

 

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